Estetoscopios y nuevas variantes

Los microorganismos patógenos en estetoscopios son algunos de los canales de acceso para contagiar a los sanitarios durante su actividad profesional.

Las infecciones asociadas con la atención de la salud (IAAS) son un serio problema de salud pública a escala mundial, pero con mayor acentuación en los países emergentes en comparación con países europeos o los Estados Unidos.

Las IAAS se presentan tanto en países desarrollados como en naciones en desarrollo; cada día, aproximadamente 1,4 millones de personas en el mundo contraen infecciones en el hospital.

Una de las principales formas de transmisión de estas infecciones es a través de fómites. Diferentes instrumentos pueden resultar contaminados por patógenos, entre ellos el estetoscopio adquiere gran relevancia al ser de uso generalizado, y actuar como fómite en la expansión de todo tipo de gérmenes patógenos.

Estetoscopio

Se realizó un estudio observacional, descriptivo y transversal con recolección prospectiva de datos, con el propósito de determinar los microorganismos patógenos en los estetoscopios de los médicos adjuntos y residentes en las salas de internamiento y Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrico.

Teniendo en cuenta que el objetivo principal era la determinación de los microorganismos presentes en el diafragma de los estetoscopios pudieron observar un mayor predominio del Staphylococcus spp. con un 68.75%, resultado esperado, ya que forma parte de la microbiota normal de la piel, y se asemeja a los resultados descritos en los estudios anteriores en el que el principal patógeno fue igualmente el Staphylococcus spp. con una representación del 88.7%. Sin embargo entre todas las muestras realizadas y positivas se encontraron otros patógenos con relevancia clínica como por ejemplo la E. coli con una frecuencia de 12.50%, bacilos gram positivos igualmente con 12.50% y Acinetobacter baumannii con 6.25%.

Con respecto al área intrahospitalaria con mayor índice de contaminación en sus estetoscopios determinamos que la sala de infectología tuvo un 80% de crecimiento bacteriano en sus fonendoscopios, resultado esperado por ser un área de alto riesgo. Por otra parte, el área donde menos microorganismos se hallaron fue en UCIP con 35.71% de los estetoscopios infectados, aunque consideramos de especial relevancia que pese a que cardiologia tuvo un 45.85%, todos las bacterias que se encontraron fueron Staphylococcus spp.

Teniendo en cuenta la frecuencia de limpieza del estetoscopio, observamos que solo el 48% de las mujeres afirma que lo limpia a diario, mientras que los hombres aseguran en un 62% llevar a cabo esta acción cada día. En cuanto a la posición del médico llama la atención que los que menos limpian su estetoscopio son los residentes más altos, quienes afirmaron haber recibido charlas sobre la importancia de la limpieza a la hora de transmitir gérmenes.

Un dato a considerar es que la mayoría de los médicos tanto adjuntos como residentes reconocen no tener una rutina habitual de limpieza de los estetoscopios entre cada paciente, por lo que promover su limpieza de forma periódica sería de gran ayuda para prevenir la trasmisión de patógenos entre cada paciente.

Aunque este estudio no demostró la transmisión cruzada entre pacientes, parece claro que los estetoscopios del personal sanitario constituyen un potencial vector en la transmisión de microorganismos.

Vacunas para las nuevas variantes

El coronavirus, causante de la enfermedad del covid, se transforma cada vez más, con el riesgo de debilitar las vacunas actuales.
Desde hace varios meses, aparecieron nuevas cepas del virus de wuhan, diferentes de las versiones contra la que se desarrollaron las primeras vacunas.

Una de ellas, la variante británica, está desde la semana pasada en la mayoría de las nuevas contaminaciones. Es cierto que esta cepa parece plantear un problema de aumento de la contagiosidad más que de resistencia a las vacunas. Pero frente a otras variantes, es la sudafricana que indican una menor eficacia de las principales vacunas contra el coronavirus que existen actualmente.

Para los investigadores, el reto consiste en adaptar rápidamente las vacunas ya desarrolladas.

Hay formatos que se pueden adaptar más rápida y fácilmente como las de ARN mensajeros. Estas son las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna, que inyectan directamente secuencias de ARN – que llevan a las células a fabricar proteínas presentes en el coronavirus para acostumbrar al sistema inmunitario a él.

Estas secuencias pueden sintetizarse muy rápidamente en el laboratorio.

En cambio, las vacunas de AstraZeneca y Johnson & Johson utilizan la técnica del «véctor viral». También integra material genético en las células, pero toma como plataforma un virus preexistente que es diferente del coronavirus, por lo que tarda más en desarrollarse.

De momento, no hay vacuna universal que no requiera una adaptación.

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