Decenas de mamíferos podrían contraer COVID-19

Un estudio de investigadores chinos detectó que el virus SARS-CoV-2 tiene potencial para infectar a una amplia gama de mamíferos.

Científicos chinos del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Tsinghua, de Beijing y de la Facultad de Medicina de Shanghai, llegaron a la conclusión después de analizar células animales en el laboratorio que decenas de mamíferos podrían infectarse con el virus SARS-CoV-2.

Los resultados del estudio revelaron que 44 especies de mamíferos además de los humanos, incluidas las tradicionales mascotas -perros y gatos-, el ganado, y animales que se encuentran en zoológicos y acuarios, que cuentan en su composición con el receptor ACE2 o enzima convertidora de angiotensina 2, unida a la membrana plasmática de las células de ciertos seres vivos, podrían ser infectados.

Los receptores ACE2 son el nexo que le permite al coronavirus ingresar al torrente sanguíneo, facilitando así una potencial infección. Se trata de una proteína que sobresale de la superficie de algunas células. Un pico o spike en la superficie viral se adhiere a este y se infiltra en la célula, lo que permite la infección.

El oso panda, el leopardo y el gorila, todos ellos cuentan con los receptores ACE2, que permiten el ingreso del nuevo coronavirus al organismo. Otros mamíferos que también pueden enfermar son: rinocerontes, gatos, perros, caballos, cabras, hámsteres, cachalotes, delfines, vacas, visones, todos ellos pueden enfermarse, alertaron los expertos.

oso panda covid

La variante Cluster 5, detectada en visones de Dinamarca

Alrededor de 17 millones de visones de granja en Europa han sido sacrificados durante el 2020 por sospechas de que puede ser un animal que puede transmitir el virus a los humanos.

Dinamarca no es la única que ha detectado casos de COVID-19 en visones. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) ha contado hasta seis países (Dinamarca, Países Bajos, España, Suecia, Italia y EE.UU) en los que se han notificado SARS-CoV-2 en visones de cría. En nuestro país, ya hay varias granjas afectadas y la más reciente se trata de una granja en Ávila, donde se han sacrificado más de mil visones.

Los visones infectados transmiten el coronavirus a otros animales y no se ha podido descartar que puedan infectar a humanos.

Otros mamíferos pueden convertirse en reservorios

La investigación sugiere que el coronavirus podría lograr una propagación mucho más amplia de lo que se pensaba. “Descubrimos que el SARS-CoV-2 tiene el potencial de infectar a una amplia gama de huéspedes mamíferos, incluidos animales domésticos, mascotas, ganado y animales que se encuentran comúnmente en zoológicos y acuarios”, resaltaron los autores del paper científico, Yinghui Liu, Gaowei Hu, Yuyan Wang, Wenlin Ren, Xiaomin Zhao, publicado en la revista científica Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (PNAS).

“Esas especies pueden estar expuestas al riesgo de transmisión por el SARS-CoV-2 de persona a animal o de animal a animal”, resaltaron y explicaron: “Nuestro estudio destaca la importancia de prohibir el comercio y consumo ilegal de vida silvestre y refuerza la necesidad de vigilar a los animales que están o pueden llegar a estar en estrecho contacto con los humanos como por ejemplo sucede en reservorios zoonóticos, para prevenir posibles brotes en el futuro”.

Esta investigación se debe a que una de las creencias de la COVID-19 es que los murciélagos rhinolophus affinis son su reservorio zoonótico natural.

El hallazgo refuerza la necesidad de vigilar a los animales que están o pueden llegar a estar en estrecho contacto con los humanos como por ejemplo sucede en reservorios zoonóticos, para prevenir posibles brotes en el futuro.

Asimismo, los científicos encontraron cinco animales que no tenían receptores ACE2: monos titíes, koalas, ratones, monos ardilla y capuchinos copetudos, un tipo de primate marrón peludo originario de América del Sur. Los autores de la investigación advirtieron que sus hallazgos se basan en cultivos de células en laboratorio, y no en experimentos en los entornos naturales de estas especies.

De todas formas, los hallazgos son consistentes con otros estudios que concluyeron que hurones, gatos, perros y algunos monos son susceptibles a la infección.

Investigadores del University College London (UCL) ya habían afirmado previamente que los animales en zoológicos y en granjas también pueden infectarse con el nuevo coronavirus.

Un total de 28 especies fueron identificadas en ese momento como vulnerables al SARS-CoV-2, incluidas la ardilla, la vaca, la oveja, el burro, el hurón, el oso polar, el panda y el yak salvaje.

En febrero, investigadores británicos advirtieron en un estudio que los animales de jardín tales como erizos, conejos e incluso el gato y perro doméstico tienen el potencial de albergar nuevas cepas de coronavirus.

El equipo de la Universidad de Liverpool utilizó la tecnología de aprendizaje automático para predecir asociaciones entre 411 cepas de coronavirus y 876 especies de mamíferos hospedadores potenciales. Así fue como integraron características extraídas de genomas, como la estructura de las proteínas, así como rasgos ecológicos y de otro tipo.

Los resultados “implicaron” al erizo común, el conejo europeo y el gato doméstico como huéspedes predichos de nuevas cepas.

Cuarenta y cuatro especies de mamíferos además de los humanos, incluidas las tradicionales mascotas -perros y gatos-, el ganado, y animales que se encuentran en zoológicos y acuarios, pueden contraer COVID-19, según un nuevo estudio.

Entre la “máxima prioridad” se encuentra el murciélago amarillo asiático menor (Scotophilus kuhlii), un conocido huésped de coronavirus que es común en el este de Asia, pero no está del todo estudiado.

Según alertaron, “pueden surgir nuevos coronavirus cuando dos cepas diferentes coinfectan a un animal, lo que hace que el material genético viral se recombine”.

El SARS-CoV-2 parece ser una mezcla reciente, o recombinación genética, de coronavirus. La evidencia ya sugiere que el SARS-CoV-2 se originó en los murciélagos en herradura, aunque es probable que el virus se transmita a los humanos a través de los pangolines, un mamífero escamoso que a menudo se confunde con un reptil.

Por su parte, los mamíferos marinos como las ballenas y los delfines corren el riesgo de contraer el coronavirus de las aguas residuales humanas, según un estudio de 2020.

El hallazgo surgió a partir del estudio de genomas de 36 mamíferos marinos y evaluaron la probabilidad de que pudieran infectarse con el SARS-CoV-2.

Así fue como descubrieron que al menos 15 especies de mamíferos marinos podrían estar infectadas por el coronavirus a través de sus receptores ACE2.

Rinoneumonitis, el ‘covid’ de los caballos que ha paralizado la hípica europea

La rinoneumonitis equina está causada por un virus herpes que se transmite por vía respiratoria.

Los virus herpes son complejos, son de circulación frecuente y están ampliamente distribuidos en la población. Existen nueve virus herpes equinos caracterizados, de los que sólo uno es de declaración obligatoria a la Organización Mundial de Salud Animal. El EHV-1 es el más patógeno y puede producir trastornos respiratorios, reproductivos y neurológicos.

Las infecciones clínicas por EHV-1 suponen una de las principales causas de aborto en caballos. Le siguen los problemas respiratorios y en tercer lugar, los signos neurológicos, que son poco frecuentes y están asociados al brote que se ha declarado en febrero en España. Cursan con cuadros de mieloencefalitis de leves a graves. Si es muy grave pueden causar parálisis, en 24 o 48 horas el caballo ya no puede mantenerse en pie y hay que sacrificarlo, pero en otros casos más leves los animales se pueden tratar y se recuperan.

El peor brote de rinoneumonitis en Europa de los últimos años se originó en febrero de 2021 en un concurso en Valencia y afecta ya a más de un centenar de caballos. La enfermedad, causada por un herpesvirus, se ha propagado ya por España, Bélgica, Francia y Alemania.

La hípica europea está en vilo por el brote de un virus que, como ha ocurrido con el Covid-19 en los humanos, ha obligado a confinar caballos, limitar su movilidad y suspender todas las competiciones, en España y en otros países europeos. Se trata sin embargo de un herpesvirus bien conocido, causante de la rinoneumonitis (EHV-1), una enfermedad de los caballos que se transmite por aerosoles con mucha facilidad y puede provocar graves daños neurológicos. A pesar de que existe vacuna, la nueva cepa detectada está siendo especialmente agresiva.

El origen de este brote está en Valencia, en concreto en el Centro Escuela de Saltos (CES) de Godella, durante un concurso internacional celebrado el pasado 21 de febrero. Desde entonces, los contagios se han multiplicado y sólo en la Comunidad Valenciana hay tres instalaciones más afectadas. Ochenta y cuatro caballos han enfermado y están siendo tratados en el CES por 21 veterinarios con un dispositivo sin precedentes, mientras que una veintena más, en estado grave, han sido trasladados a clínicas externas. Las muertes se acercan a la decena.

Síntomas y tratamientos

Hay caballos que en cuestión de pocas horas pasan de incoordinación de las extremidades posteriores a estar comatosos, no ser capaces de tenerse en pie por sí mismos y a mostrar signos de enfermedad central neurológica mucho más avanzados que pueden incluso desembocar en una eutanasia.

Al tratarse de caballos de saltos de gran premio, no está apareciendo otra de las principales secuelas: los abortos.

Para tratar la enfermedad se pueden administrar fármacos antivirales, antiinflamatorios y complejos vitamínicos.

De forma preventiva todo el mundo estaba administrando una droga que se llama valacyclovir, que ayuda a disminuir la replicación del virus y la carga viral pero no lo mata. Lo único que podemos hacer los veterinarios es dar tratamiento de soporte. El virus entra en el sistema nervioso y no lo destruye, sino que produce una reacción inflamatoria que genera los efectos neurológicos.

Se produce una vasculitis y se inflaman los nervios. Hay que tratarlos con antinflamatorios, corticosteroides, se les administra fluidos, hipertónico. Para los caballos que ya no pueden estar de pie se usan polipastos y unos arneses especiales que ayudan a elevarlos y a ponerlos en pie cuando ellos presentan dificultades.

El tratamiento requiere unas instalaciones apropiadas, que permitan aislar a todos los caballos contagiados y colgar a los que lo necesiten.

Transmisión del SARS-CoV-2 de humanos a gatos

La susceptibilidad a la infección por SARS-CoV-2 se ha demostrado en una amplia gama de mamíferos en condiciones de laboratorio, siendo los gatos y los hurones los huéspedes más permisivos. Aunque la transmisión del SARS-CoV-2 se produce principalmente entre humanos, ha habido evidencias de la más que probable transmisión de persona a gato, incluida la transmisión de dueños infectados de gatos domésticos.

El 8 de mayo de 2020, el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) informó del caso del primer gato infectado por SARS-CoV-2 en España. Se trataba de un gato que vivía con una familia afectada por COVID-19. Coincidiendo con estos hechos, el animal presentó graves dificultades respiratorias y fue trasladado a un hospital veterinario. La prueba de RT-PCR confirmó que el animal se había infectado con SARS-CoV-2, pero con una carga viral residual muy baja.

Hasta la fecha se han registrado pocos casos de infección felina por SARS-CoV-2 en todo el mundo, por lo que el equipo de investigación del coronavirus del IRTA-CReSA, junto a investigadores de IrsiCaixa, el Barcelona Supercomputing Center (BSC) y veterinarios de un hospital veterinario cercano a Barcelona han profundizado en el estudio de caso y éste fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). En este trabajo se realizaron pruebas serológicas al gato y a otro gato que también vivía en la misma casa, que no presentaba ningún signo de enfermedad. Las pruebas realizadas muestran que los dos gatos habían desarrollado anticuerpos contra el SARS-CoV-2.

Los estudios experimentales que se han llevando a cabo actualmente muestran que los gatos, además de infectarse con el SARS-CoV-2, pueden transmitirlo a otros gatos cercanos, pero sin ningún signo clínico. Sin embargo, las primeras sospechas de los investigadores fueron que ambos gatos habían sido infectados por sus dueños porque no habían tenido contacto con otros gatos. Para comprobarlo, el equipo analizó la secuencia genética del virus que tenía el gato y encontró que tenía un 99.9% de similitud con el virus del dueño que falleció. Este hecho sugiere que el gato se contagió directamente de los familiares.

Estos casos deberían alentar a los dueños de gatos positivos a COVID-19 a evitar el contacto cercano con sus mascotas para prevenir la transmisión del virus. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) recomienda que los gatos domésticos en hogares con COVID-19 positivos deben ponerse en cuarentena como sus dueños, principalmente por su bienestar y no por problemas de salud pública.

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