Anticuerpos en las alpacas andinas para neutralizar coronavirus

Anticuerpos en las alpacas efectivos para neutralizar al COVID-19 y sus variantes. Podría ser que las alpacas de la Cordillera de los Andes tengan un anticuerpo que neutraliza las variantes más peligrosas de COVID-19 registradas hasta hoy.

alpacas andes

En el 2018 las alpacas han sido objeto de atención para combatir el cáncer en humanos. Las alpacas, estos camélidos andinos, tienen un sistema inmunológico que está dando grandes pistas a los científicos para tratar el cáncer.

Un estudio encabezado por el Instituto de Investigación en Biomedicina de Barcelona (IRB) y el Vrije Universiteit Brussel (VUB), en Bélgica, ha descubierto que el sistema inmunológico de estos animales, tiene una serie de herramientas terapéuticas que pueden bloquear la actividad de la EGF (factor de crecimiento epidérmico), un factor de crecimiento que está desregulado en Células cancerígenas y que podría predisponer básicamente al cuerpo a generar estas malas células.

Básicamente es una proteína abundante en las células tumorales que las ayuda a crecer.

“A pesar de los avances en los tratamientos contra el receptor de EGR (EGFR) en pacientes, su eficacia disminuye con el tiempo porque los pacientes desarrollan resistencia”, explican los coautores del estudio del IRB Barcelona.

Algunos investigadores europeos durante el 2020 estuvieron viendo la posibilidad de crear anticuerpos “neutralizadores” que eliminan una infección después de haberse producido.

El proyecto CoroNAb

Se creó a mediados de febrero de 2020 con el objetivo de encontrar terapias que impidan la progresión de la enfermedad en un enfermo.

Estas terapias adoptarán la forma de anticuerpos inyectados al paciente con una jeringa. Cuando alguien se infecta del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, aumenta por lo general una respuesta de anticuerpos contra él, y en la mayoría de los casos estos anticuerpos contribuyen a eliminar el virus. Sin embargo, también es posible introducir en el organismo anticuerpos producidos en laboratorio para luchar contra la infección y dar lugar a una inmunización pasiva.

¿Y en qué se diferencian entonces la vacuna y los anticuerpos inyectados?

Las vacunas se administran a personas sanas, haciendo que desarrollen sus propios anticuerpos, mientras que la terapia con anticuerpos se administra cuando la infección ya está presente y el paciente tiene dificultades para desarrollar su propia respuesta inmunitaria.

Los anticuerpos monoclonales (mAb por sus siglas en inglés) —es decir, anticuerpos que son clones idénticos entre sí— se han convertido en terapias eficaces contra varias afecciones médicas, como cánceres y trastornos autoinmunes, en las últimas décadas. Cada vez más, se consideran también una gran herramienta médica para luchar contra infecciones virales graves —como la covid-19— aunque hasta la fecha solo se ha aprobado un mAb con este fin. Otros muchos se encuentran en fase de ensayo clínico.

El equipo del Karolinska Institute que participa en el CoroNAb está creando anticuerpos monoclonales obtenidos de animales. A un animal se le administra un antígeno viral específico (las moléculas que interactúan con los anticuerpos corporales) para provocar una respuesta inmunitaria, lo que lleva a algunas células inmunitarias del animal a producir anticuerpos. A continuación, se aíslan las células que portan estos anticuerpos y se clona la secuencia genética del anticuerpo de cada célula en una forma circular de ADN que permite producir los anticuerpos en el laboratorio.

Alpacas Buddha

Un equipo de Estocolmo centra sus esfuerzos de investigación en ratones, macacos Rhesus y alpacas. Las alpacas son camélidos (como los camellos y las llamas) y producen fragmentos de anticuerpos particularmente interesantes, conocidos como anticuerpos de “dominio simple”, que permiten un descubrimiento rápido de anticuerpos y su producción a gran escala, razón por la cual las ha escogido el equipo de CoroNAb.

Si el anticuerpo de un grupo resulta ser 10 veces más potente que el siguiente mejor, podría haber que producir mucho menos para conseguir una terapia eficaz, lo que reduciría la carga que supone la fabricación.

Otro equipo de investigadores en Chile encontró un anticuerpo en el organismo de las alpacas que resultó ser efectivo para combatir las infecciones por COVID-19. Hoy, a un año de realizado el hallazgo en la Universidad Austral de Chile (UACh), el remedio es efectivo para combatir las mutaciones brasileña, británica y sudafricana del virus, las más difíciles de tratar registradas hasta la fecha.

Un remedio latinoamericano

Las alpacas son oriundas de la Cordillera de los Andes, que se extiende desde Perú hasta Chile. Son animales resistentes a la crudeza de los inviernos andinos, así como a la precariedad de alimentos y recursos que se vive en ese ecosistema montañoso durante largos meses en el año.

A diferencia de sus primos arábicos, los camellos, las alpacas son animales muy sociales, que suelen de pastar en comunidades numerosas, y disfrutan de la compañía humana. En abril de 2020 se logró identificar y reproducir el anticuerpo W25, que puede neutralizar diversas cepas de COVID-19. La sorpresa fue que está disponible en el sistema inmune de las alpacas latinoamericanas.

El tipo de alpaca del que se extrajo en ese entonces es la subespecie Buddha, “que resulta ser uno de los mejores neutralizantes que existe, muy estable a la nebulización y a condiciones extremas de temperatura, lo que la convierte en una excelente opción terapéutica”, indicó la Universidad Austral de Chile en un comunicado.

Los resultados obtenidos de manera conjunta entre la institución chilena y la Universidad de Queensland en Australia mostraron que el anticuerpo W25 puede neutralizar las variantes más peligrosas de COVID-19. Alejandro Rojas, jefe del Laboratorio de Biotecnología Médica de la UACh, lamenta severamente que el proyecto de investigación no haya recibido el apoyo económico necesario.

De acuerdo con el diario oficial de la universidad chilena, las pruebas siguientes estarán dirigidas a la eficacia antiviral del tratamiento que se está desarrollando internamente:

El equipo espera completar los ensayos de eficacia y toxicidad para presentar los antecedentes frente ante el Instituto de Salud Pública (ISP), para la implementación de un estudio clínico de Fase 1 que pruebe la seguridad del antiviral en pacientes y posteriormente realizarlo en Fase 2 con pacientes infectados por SARS-CoV-2.

Además, los investigadores chilenos encontraron propiedades muy estables en la expresión del anticuerpo, que permite bloquear la transmisión del virus. Esto permitiría que se pudiera producir a nivel global, para ponerse a disposición de la población en todo el mundo. Luego, promete ser una terapia de bajo costo.

Según el experto, esta alternativa aportaría enormemente a combatir la emergencia sanitaria en toda la región latinoamericana. Mientras tanto, el objetivo del equipo chileno se mantiene: llevar el W25 de manera sintética a más pacientes de manera segura y eficaz.

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