A más humedad menos agua

Impacto de la humedad del suelo sobre las proyecciones respecto al cambio climático.

Los ecosistemas terrestres absorben entre el 25 y el 30 % de las emisiones de CO2 antropogénicas (El impacto humano en el medio ambiente o el impacto antropogénico en el medio ambiente incluye cambios en los ecosistemas y entornos biofísicos) y afectan a cerca de la mitad de las anomalías extremas de temperatura proyectadas en latitudes medias debidas a la evaporación del agua edáfica (Es el agua que se encuentra contenida en el subsuelo bajo sus diversas formas: capilar, pelicular, vadosa, etc). Las observaciones pueden generar limitaciones en las proyecciones climáticas y sacar a la luz sesgos sistemáticos de los modelos climáticos.

Humedad plantas

Las interacciones entre la tierra y el clima basadas en la humedad del suelo y la vegetación desempeñan una función fundamental en el sistema climático, sobre todo cuando se producen eventos extremos como las sequías y las olas de calor. No obstante, su definición en los modelos del sistema terrestre (MST) es deficiente, por lo que crea grandes incertidumbres en las proyecciones climáticas.

Estas incertidumbres influyen en la calidad y la precisión de las proyecciones de la temperatura, la disponibilidad de agua y las concentraciones de carbono, así como sus impactos en la agricultura, los ecosistemas y la salud. De unos años a esta parte ha aumentado la cantidad de corpus de teledetección remotos y sobre el terreno sobre humedad edáfica, evapotranspiración y flujos de energía y carbono, por lo que existe la posibilidad de reducir las incertidumbres de los modelos climáticos contemporáneos.

Con el cambio climático, las plantas consumirán más agua, lo que generará tensiones hídricas en Europa, Asia y Norteamérica a pesar del previsible aumento de las precipitaciones a nivel mundial.

Las plantas son claves para el equilibrio de gases en nuestra atmósfera: absorben una gran cantidad del dióxido de carbono que producimos los humanos y emiten oxígeno de vuelta, un proceso imprescindible para la vida en este planeta. Pero también tienen una gran influencia en los recursos hídricos, ya que dominan el flujo global de agua entre la tierra en la atmósfera y tienen por tanto un gran influjo en las precipitaciones y los acuíferos.

Según un estudio dirigido por la universidad de Dartmouth (EEUU) y publicado en Nature Geoscience apunta que Europa, Asia y Norteamérica tendrán un futuro más seco a pesar de los aumentos de precipitación previstos. Y lo hace desafiando una expectativa científica asentada: que las plantas harán que el mundo sea más húmedo en el futuro.

Los científicos han pensado durante mucho tiempo que, a medida que aumentan las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, las plantas reducirán su consumo de agua, dejando más agua dulce disponible en nuestros suelos y corrientes. Esto se debe a que a medida que se acumula más CO2 en la atmósfera, las plantas pueden fotosintetizar la misma cantidad al tiempo que cierran parcialmente los poros de sus hojas y se evapora por tanto menos agua.

Sin embargo, los nuevos estudios revelan que esta teoría se limita a los trópicos y las latitudes extremadamente altas, donde la disponibilidad de agua dulce ya es alta y las demandas son bajas. Las últimas investigaciones muestran que no podemos esperar que las plantas sean una panacea universal para la disponibilidad de agua en el futuro. Por lo tanto, poder evaluar claramente dónde y por qué debemos anticipar los cambios en la disponibilidad de agua en el futuro es crucial para garantizar que podamos estar preparados.

Interacción de tres procesos

Los hallazgos del nuevo estudio revelaron cómo la interacción de tres efectos clave de los impactos del cambio climático en las plantas reducirá la disponibilidad regional de agua dulce.

Primero, a medida que el dióxido de carbono aumenta en la atmósfera, las plantas requieren menos agua para la fotosíntesis, mojando la tierra. Sin embargo, en segundo lugar, a medida que el planeta se calienta, las estaciones de crecimiento se vuelven más largas y cálidas: las plantas tienen más tiempo para crecer y consumir agua, secando la tierra.

Finalmente, a medida que aumentan las concentraciones de dióxido de carbono, es probable que las plantas crezcan más, ya que la fotosíntesis se amplifica. Para algunas regiones, estos dos últimos impactos, temporadas de crecimiento extendidas y fotosíntesis amplificada, superarán al cierre de los poros, lo que significa que más vegetación consumirá más agua durante un período de tiempo más prolongado, secando la tierra.

Como resultado, para gran parte de las latitudes medias, las plantas dejarán menos agua en los suelos y arroyos, incluso si hay precipitaciones adicionales y la vegetación es más eficiente con su uso del agua. El resultado también subraya la importancia de mejorar la forma en que los modelos climáticos representan los ecosistemas y su respuesta al cambio climático.

“El mundo depende del agua dulce para consumo humano, agricultura, energía hidroeléctrica e industria. Sin embargo, para muchos lugares, hay una desconexión fundamental entre cuando cae la precipitación y cuando las personas usan esta agua, como es el caso de California, que recibe más de la mitad de su precipitación en el invierno, pero las demandas máximas son en el verano”, advierte el autor principal del estudio, Justin Mankin.

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